La (casi) ejemplar descolonización española del Sahara
- forosaheleuropa
- 19 sept 2025
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Por AgustĆn Conde BajĆ©n

Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Hace algo menos de medio siglo que EspaƱa salió del Sahara. Desde entonces han quedado sentadas varias ideas en la opinión pĆŗblica: que EspaƱa abandonó precipitada y cobardemente a los saharauis, dejando el territorio a las primeras de cambio; que EspaƱa estĆ” en deuda con los saharauis y el Frente Polisario; y que Marruecos actuó con inteligencia, pero con absoluta vulneración del Derecho Internacional. De esas tres ideas solo la tercera me parece cierta, y a lo largo de estas lĆneas tratarĆ© de argumentarlo.
              En esa tendencia tan española de despreciar cuanto hemos hecho bien (los mayores culpables de la Leyenda Negra somos los propios españoles, bÔsicamente por omisión) se ha asentado la idea de que España acometió la descolonización de su última colonia, el Sahara Español, de modo desordenado y abrupto, lo que no es verdad. Conviene poner en contexto el caso español con el de otras potencias coloniales para ver la diferencia entre unos y otros procesos descolonizadores y las consecuencias que tuvieron en sus respectivas metrópolis.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Alemania perdió todas sus colonias como consecuencia de su derrota en la I Guerra Mundial. El Tratado de Versalles de 1919 disponĆa la cesión del imperio colonial alemĆ”n a las potencias vencedoras, fundamentalmente a Francia, Inglaterra y BĆ©lgica, pero tambiĆ©n a Portugal, Nueva Zelanda, Australia, Japón y la Unión Sudafricana.Ā Digamos que Alemania no hizo su descolonización, sino que se la hicieron por la fuerza. La de Italia se produjo del mismo modo, es decir, que perdida la II Guerra Mundial, el Tratado de ParĆs de 1947 supuso la desaparición del imperio colonial italiano.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā La descolonización francesa no fue precisamente un modelo a seguir. SeƱalaremos solo dos ejemplos. Francia se resistió a la descolonización de Indochina (hoy Vietnam) y fue derrotada en 1954. De esa derrota surgió al aƱo siguiente la mĆ”s que conocida Guerra de Vietnam, ya con Francia fuera del terreno, que duró la friolera de veinte aƱos y causó entre cuatro y seis millones de muertos segĆŗn distintos cĆ”lculos. Perdida Indochina, Francia no estaba dispuesta a perder tambiĆ©n la siguiente colonia que reclamaba su independencia, que fue Argelia. La guerra de Argelia empezó el 1 de noviembre de 1954 y concluyó el 18 de marzo de 1962 con los Acuerdos de EviĆ”n. Por el camino quedaron cerca de doscientos mil muertos, una crisis polĆtica que acabó con la IV RepĆŗblica Francesa, dando lugar a la V, y que a punto estuvo de sumir a Francia en una guerra civil.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Portugal tuvo que hacer frente a movimientos insurreccionales en sus colonias de Angola (desde 1961), Guinea-Bissau (1963) y Mozambique (1964) que desembocaron en guerras abiertas a las que el paĆs vecino tuvo que destinar hasta el 40% de su presupuesto nacional y hubo de desplazar a ultramar a 190.000 hombres, la prĆ”ctica totalidad de sus fuerzas militares. Tras unos 130.000 muertos en ambos bandos, el 25 de abril de 1974 un golpe de estado (la llamada āRevolución de los Clavelesā) depuso al gobierno y acabó con las guerras coloniales.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Este es el contexto en el que EspaƱa se enfrenta a la necesidad de descolonizar sus Ćŗltimas colonias por mandato de las Naciones Unidas, y digamos que los ejemplos en los que EspaƱa podĆa mirarse no eran precisamente esperanzadores. Es mĆ”s, EspaƱa tenĆa muy fresco en la memoria lo que era afrontar un movimiento insurreccional en una colonia y su resultado inevitable. Nos referimos al caso de la Guerra de Ifni, iniciada el 23 de noviembre de 1957 y que duró hasta el 30 de junio de 1958 causando casi cuatrocientos muertos o desaparecidos y unos seiscientos heridos en el bando espaƱol, y unos ocho mil muertos en el bando marroquĆ. Diez aƱos despuĆ©s del fin de esa guerra, el 30 de junio de 1969, EspaƱa arriaba su Bandera y se retiraba de la colonia.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Pero EspaƱa tambiĆ©n sabĆa lo que era afrontar la descolonización de un territorio de forma ordenada y con pleno respeto a la Carta de las Naciones Unidas, como fue el caso de Guinea Ecuatorial. En las provincias de RĆo Muni y de Fernando Poo, que constituĆan la llamada Guinea Ecuatorial, se convocó un referĆ©ndum celebrado el dĆa 15 de diciembre de 1963 sobre la concesión de autonomĆa al territorio y en el que el 67,5% de la población se mostró favorable a la misma. Como resultado, se constituyeron un parlamento democrĆ”tico, la Asamblea General de Guinea Ecuatorial, un Gobierno Autónomo, un Poder Judicial independiente, y se suprimió el cargo de Gobernador de la Guinea EspaƱola sustituido por el de Delegado del Gobierno en el territorio, que conservaba, eso sĆ, amplios poderes en materia de seguridad. Entre marzo y mayo de 1964 se celebraron elecciones locales y provinciales y se constituyeron las instituciones correspondientes. El 30 de octubre de 1967 se inauguraba en Madrid la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial que tenĆa como propósito dotar de una constitución al futuro paĆs y preparar el referĆ©ndum sobre la independencia del mismo.Ā El 11 de agosto de 1968, supervisado por Naciones Unidas, se celebró el citado referĆ©ndum convocado por el Gobierno de EspaƱa. Un 64,5% de la población estuvo a favor de la independencia y un 35% en contra. Reconocida por el Gobierno la voluntad mayoritaria a favor de la independencia, entre el 22 y el 29 de septiembre de 1968 se celebraron elecciones presidenciales y parlamentarias. El Decreto 2467/1968 de 9 de octubre disponĆa que āse reconocen los resultados electorales proclamados por la Comisión Electoral de Guinea con fecha 2 de octubre del corriente aƱo, y en su virtud se tiene al excelentĆsimo seƱor don Francisco MacĆas Nguema como presidente electo de la RepĆŗblica de Guinea Ecuatorialā; y asĆ mismo se proclamaba que āse declara independiente el territorio de Guinea Ecuatorial a partir de las doce horas del dĆa 12 de octubre del corriente aƱo, en cuyo momento tendrĆ” lugar la ceremonia de entrega de poderes al presidente electoā. AsĆ acabó el proceso de descolonización de Guinea Ecuatorial, sin guerra, sin enfrentamientos, sin vacĆo de poder, respetando la voluntad popular democrĆ”ticamente expresada (lo cual era mĆ”s que notable teniendo en cuenta que en EspaƱa habĆa un rĆ©gimen dictatorial) y dejando un estado viable. En solo cinco aƱos se preparó al paĆs para tener unas instituciones formadas, un gobierno, un parlamento, un poder judicial y una administración local. Es decir, que llegado el momento EspaƱa sabĆa muy bien cómo hacer en el Sahara una descolonización no traumĆ”tica y respetuosa con el Derecho Internacional.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā La relación de EspaƱa con el SĆ”hara ha tenido distintas etapas que tradicionalmente se han clasificado asĆ:
Colonial
Asimilista
Descolonización ordenada
Independentista
Retirada unilateral
Colonial:Ā Fue la mĆ”s extensa en el tiempo, y duró desde el siglo XIX hasta la dĆ©cada de 1950. El tĆtulo jurĆdico de EspaƱa sobre el Sahara data de 1884, cuando EspaƱa reclama en la Conferencia de BerlĆn el territorio comprendido entre el cabo Bojador y el cabo Blanco basĆ”ndose en el control que EspaƱa tenĆa de ambas plazas. Durante la mayor parte del siglo XX la gestión del Sahara estuvo encomendada a la Dirección General de Marruecos y Colonias, creada por Real Decreto de 15 de diciembre de 1925.
Asimilista:Ā Iniciada la descolonización mundial por virtud de lo dispuesto en la Carta de las Naciones Unidas, EspaƱa (como tambiĆ©n trataron de hacer algunas otras potencias coloniales con determinados territorios) se resistió a perder sus Ćŗltimas colonias tratando de asimilarlas de algĆŗn modo al territorio nacional aunque, como veremos, muy pronto se abandonó esta idea consciente el gobierno de que la descolonización era un proceso imparable y exigido por la ONU a la que nuestro paĆs acababa de incorporarse en 1955.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Perdido ya cualquier derecho sobre Marruecos al alcanzar este su independencia el 2 de marzo de 1956, por Decreto de 21 de agosto de 1956 se crea la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas como mero cambio de nombre de la anterior Dirección General de Marruecos y Colonias, y a la que se encarga de la gestión de los territorios de Guinea EspaƱola, Sahara-Ifni y plazas del norte de Ćfrica. Por Decreto de 10 de enero de 1958 se crean las provincias de Ifni y del Sahara EspaƱol, lo que viene a ser elevado a rango de ley por la Ley de 19 de abril de 1961. Este perĆodo dura muy poco tiempo como veremos a continuación.
Descolonización ordenada:Ā El tĆ©rmino āprovinciaā otorgado al Sahara no debe confundirnos porque nunca se pretendió que el Sahara fuera considerado del mismo modo que cualquiera de las otras provincias espaƱolas. Era mĆ”s bien un escudo o impedimento o pretexto para eludir o dilatar el proceso de descolonización.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā El Consejo de Estado, en sus DictĆ”menes del 20 de junio de 1968 y 7 de noviembre de 1968, dejó dicho que la denominación de āprovinciasā a las Provincias Africanas era un āmero medio instrumental de organización administrativaā, pero que no puede afirmarse que las antiguas colonias formaran entonces o hubieran formado parte nunca del territorio nacional. A mayor abundamiento, en ningĆŗn punto de la ley de 1961 o en el Decreto de 1958 se afirma que los naturales del SĆ”hara ostenten la nacionalidad espaƱola ni se acordó otorgĆ”rsela como sĆ hizo Francia, por ejemplo, con los habitantes de la Polinesia Francesa.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā El artĆculo 73 de la Carta de las Naciones Unidas, firmada el 26 de junio de 1945, recoge la vocación de los pueblos a obtener su propio gobierno y la obligación de las potencias coloniales de actuar en beneficio de esos pueblos facilitando sus aspiraciones polĆticas. En su sesión del 9 de febrero de 1946 la Asamblea General de la ONU aprobó su Resolución nĀŗ 9 sobre Territorios No Autónomos, definidos como ālos separados geogrĆ”ficamente del paĆs que los administra y Ć©tnica y culturalmente distintos del mismoā que estĆ”n llamados a obtener su autodeterminación.Ā La importantĆsima Resolución 1541 de 15 de diciembre de 1960 fija la obligación de las potencias administradoras de suministrar información detallada a la ONU sobre la situación del territorio administrado y establece las condiciones en las que ese territorio puede acceder a la independencia, a la asociación con otro estado o a su integración en el mismo.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā A pesar de la aprobación de la ley de 19 de abril de 1961 creadora de la provincia del Sahara, el Ministerio de Asuntos Exteriores actuó en consecuencia con la Resolución de Naciones Unidas 1514 respecto del SĆ”hara conforme a su autĆ©ntico estatuto de āterritorio no autónomoā de acuerdo con el Derecho Internacional. Por eso mismo el 18 de mayo de 1961, ni siquiera un mes despuĆ©s de la aprobación de aquella ley, y por primera vez, el embajador de EspaƱa ante la ONU intervino en la 239ĀŖ sesión de la Comisión para la Información Sobre Territorios No Autónomos dando cuenta de la situación del SĆ”hara, lo que implicaba reconocer su carĆ”cter colonial y la necesidad de su autodeterminación.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā A fin de ir avanzando en la descolonización del Sahara, y para ir dotando al territorio de instituciones de autogobierno, el 11 de mayo de 1967 se crea la YemaĆ”, una especie de Parlamento o Asamblea General, integrada por un centenar de Chiujs o notables del SĆ”hara. Y el 5 de diciembre de 1969 se transforma la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas en la Dirección General de Promoción del SĆ”hara, donde vemos que el nombre de āprovinciaā ya no se aplica a ese territorio.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Hay que recordar, como ya hemos visto, que EspaƱa estaba en ese momento acometiendo la descolonización de Guinea Ecuatorial con un proceso que era idĆ©ntico al que se querĆa seguir en el Sahara.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā El plan espaƱol de ir creando instituciones que permitieran el autogobierno del territorio no estaba en consonancia con las pretensiones de la ONU, cuya Asamblea General aprobó en su sesión de 14 de diciembre de 1970 la Resolución 2711 que exigĆa a EspaƱa la inmediata celebración del referĆ©ndum de autodeterminación.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā No obstante lo anterior, EspaƱa sigue con su plan. El 20 de febrero de 1973, la YemaĆ” dirige una petición al general Franco en demanda de autonomĆa, y el 21 de septiembre de 1973 Franco envĆa su respuesta a la YemaĆ” ofreciendo un Estatuto de AutonomĆa que deberĆa ser elaborado por la propia YemaĆ” de acuerdo con unas bases enumeradas en esa carta. Las propias bases contenidas en la carta se someten a la aprobación de la Yemaa, es decir, que ni siquiera eran unas condiciones unilaterales, sino unos principios que podĆan ser libremente asumidos o rechazados por los representantes del Sahara. SegĆŗn el procedimiento marcado en la carta del general Franco, el proyecto de Estatuto de AutonomĆa redactado por la Yemaa deberĆa ser luego aprobado por Ley. En la carta se dejaba claro que la aceptación de las bases por la Yemaa āno menoscaba el derecho de la población saharaui a la autodeterminación sobre su futuro, del que esta nueva etapa es preparación necesariaā, y que el Estado EspaƱol āgarantizaba solemnementeā el derecho de autodeterminación del Sahara cuando la población lo solicitara conforme a las disposiciones de la ONU. El documento comprensivo de la carta del Jefe del Estado fue depositado en la SecretarĆa General de la ONU.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā El 4 de julio de 1974 la YemaĆ” aprueba por unanimidad el Estatuto del Territorio del SĆ”hara. Cuatro dĆas mĆ”s tarde, Francisco Franco sufre una tromboflebitis y el entonces PrĆncipe Juan Carlos asume temporalmente la Jefatura del Estado. Marruecos inicia una campaƱa en contra del Estatuto por todo el mundo Ć”rabe y el resto de la comunidad internacional con gran Ć©xito, porque la ONU solicitó a EspaƱa la no aprobación del Estatuto.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Mientras todo este proceso de descolonización se va desarrollando, el 10 de mayo de 1973 se funda el Frente Polisario, y diez dĆas mĆ”s tarde cometen su primer acto terrorista atacando el puesto fronterizo militar de Janguet Quesat a cinco kilómetros de Marruecos. El que dirigĆa ese ataque fue Brahim Gali, primer Secretario General del Frente Polisario, al que el gobierno de EspaƱa presidido por JosĆ© Luis RodrĆguez Zapatero concedió la nacionalidad espaƱola en el aƱo 2006, y al que el gobierno de Pedro SĆ”nchez acogió en el aƱo 2021 en nuestro paĆs por ārazones humanitariasā para hospitalizarlo en LogroƱo, generando una grave crisis diplomĆ”tica con Marruecos aĆŗn no resuelta a la fecha de redacción de este artĆculo.
Independentista:Ā Como acabamos de ver el plan de EspaƱa era ir construyendo unas instituciones y un marco jurĆdico en el territorio del Sahara para que el pueblo saharaui pudiera hacerse cargo de su autogobierno cuando se celebrara el referĆ©ndum de autodeterminación que condujera a su independencia. Es decir, EspaƱa nunca se planteó salir corriendo del Sahara como tampoco lo hizo en Guinea.Ā Pero en vista de que la ONU no aceptó el proceso de descolonización progresiva iniciado por EspaƱa, a nuestro paĆs sólo le quedaban ya dos opciones: la concesión de la independencia al territorio, o la retirada unilateral.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Para cumplir con sus obligaciones como potencia administradora y cumplir tambiĆ©n con las resoluciones de la ONU, EspaƱa anunció en agosto de 1974 la convocatoria de un referĆ©ndum de autodeterminación del SĆ”hara para antes del 31 de mayo de 1975. El tema parecĆa resuelto: bastaba que la Asamblea General de la ONU aprobase la consulta sobre la autodeterminación y fijase la fecha del referĆ©ndum. Marruecos no querĆa tal referĆ©ndum (sigue sin quererlo) y provocó una tĆ”ctica dilatoria solicitando el 17 de septiembre de 1974 un dictamen al Tribunal Internacional de La Haya sobre la cuestión del dominio histórico del SĆ”hara. Sorprendentemente la Asamblea General aprobó la propuesta del Rey de Marruecos el 3 de diciembre de 1974, y por esa causa pidió a EspaƱa la suspensión del referĆ©ndum. El 30 de enero de 1975, siguiendo escrupulosamente lo solicitado por la ONU, el Gobierno acordó suspenderlo. Decimos que la actitud de la ONU era sorprendente porque por un lado exigĆa a EspaƱa la inmediata independencia del Sahara, y por otro aceptaba preguntar al tribunal de la Haya sobre el derecho de Marruecos a hacerse con el territorio, lo que obviamente impedirĆa su independencia.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā En realidad, EspaƱa tuvo que lidiar con intereses muy dispares. A Marruecos y Mauritania no les interesaba en absoluto la autodeterminación del pueblo saharaui porque tenĆan ambiciones de anexión de todo o parte del territorio del SĆ”hara. Argelia querĆa un estado independiente, pero satĆ©lite del suyo a travĆ©s del Frente Polisario, al que prestó ayuda militar y polĆtica de todo tipo.Ā En aquellos aƱos, en plena Guerra FrĆa, Argelia era un leal aliado de la URSS frente a un Marruecos y una EspaƱa pro occidentales, y el bloque soviĆ©tico no querĆa de ninguna manera que surgiera un nuevo paĆs fuera de su órbita. A Marruecos tampoco le interesaba que el territorio del Sahara resultara ser un paĆs viable institucionalmente porque lo que querĆa, y sigue queriendo, es anexionĆ”rselo. Para impedir esta posibilidad Marruecos boicoteaba cualquier paso en la creación de instituciones polĆticas sólidas en el Sahara que garantizaran la independencia del paĆs resultante. Y en el mismo sentido, Argelia promovĆa a un Frente Polisario socialista y pro soviĆ©tico que tomase el control del territorio ante un previsible vacĆo de poder. Argelia se constituyó en el santuario desde el que el Polisario podĆa acosar a EspaƱa en el Sahara proporcionĆ”ndole bases seguras, e incluso prestó su suelo para que el frente Polisario mantuviera prisioneros a docena y media de soldados espaƱoles.Ā A fecha de hoy Argelia sigue siendo el principal aliado de un Frente Polisario que difĆcilmente sobrevivirĆa sin su ayuda.
               En ese ambiente, el Gobierno invitó a una misión de la ONU a visitar el SÔhara, lo que se hizo entre el 12 y el 19 de mayo de 1975. El Frente Polisario dominó la situación en la calle, y protagonizó todo tipo de manifestaciones y disturbios en demanda del fin inmediato de la presencia española en el territorio. Todo ello fue combinado en el tiempo con la captura por los polisarios de dos patrullas nómadas, de la detención por las autoridades españolas de diez grupos de comandos infiltrados en el Sahara, y con la perpetración por estos de diversos atentados. Los disturbios fueron de tal magnitud que fue preciso establecer el toque de queda y rodear de alambradas el barrio europeo de El Aaiún.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā EspaƱa sacó las consecuencias lógicas. Cuatro dĆas despuĆ©s de la visita de la misión de la ONU, el 23 de mayo de 1975, el Gobierno remitió una carta al Secretario General de la ONU comunicando que, tras los acontecimientos sucedidos durante la visita, EspaƱa habĆa contrastado la āinequĆvoca voluntad de independenciaā del pueblo saharaui, y anunciaba su voluntad de poner fin a nuestra presencia como Potencia Administradora.Ā El Gobierno hizo ver a la ONU que la situación era insostenible: por un lado existĆa todo un corpus de resoluciones de la ONU que nos obligaba a la descolonización y que nosotros aceptĆ”bamos; por otro, se nos impedĆa celebrar el referĆ©ndum de autodeterminación por acuerdo de la propia ONU; ademĆ”s existĆan fuertes presiones de paĆses vecinos que incluso habĆan movilizado unidades en las fronteras, lo que anunciaba un escenario bĆ©lico que no deseĆ”bamos; y para colmo el Frente Polisario hostigaba a la población dentro del territorio contra EspaƱa y los espaƱoles en demanda de su salida inmediata. Nuestro paĆs solicitó, en fin, a la ONU que o bien convocara una Conferencia Internacional, con presencia de todas las partes en conflicto que diera una solución definitiva; o bien que seƱalara quiĆ©n debĆa hacerse cargo de la administración del SĆ”hara. Lo que EspaƱa buscaba era que la propia ONU se responsabilizara de la administración y enviara la fuerza armada que estimase conveniente para garantizar la paz en la zona. No necesito decir que, mĆ”s allĆ” de entorpecer los pasos dados por EspaƱa, la ONU no hizo nada de esto.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Durante el verano de 1975 el Gobierno preparó con urgencia un plan de evacuación denominado āoperación golondrinaā, que explica por quĆ© meses mĆ”s tarde pudimos llevar a cabo esa evacuación de modo ordenado a pesar de que la decisión definitiva se tomó con unos pocos dĆas de antelación.
Retirada Unilateral:Ā Si a EspaƱa no se le permitió, como no permitĆa el Derecho Internacional, asimilar el Sahara a su territorio; si tampoco se le permitió el desarrollo ordenado de instituciones antes del referĆ©ndum de independencia, que se exigĆa fuera inmediato; si cuando se pretende convocar el referĆ©ndum la propia ONU lo boicotea; entonces a EspaƱa no le quedaba otra opción que salir del Sahara cuanto antes.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Hemos visto cómo los acontecimientos del mes de mayo de 1975 dieron al traste con cualquier posibilidad de permanencia de EspaƱa en el Sahara, pero es que el mes anterior, el 28 de abril de 1975, el Rey de Marruecos convocó la llamada Marcha Verde para tomar posesión de nuestra antigua colonia unos meses mĆ”s tarde. La Marcha Verde estaba compuesta por unos 350.000 civiles, en su mayorĆa mujeres y niƱos, a los que se condujo a la invasión del territorio del Sahara. DetrĆ”s de ellos marchaban tambiĆ©n unos 25.000 soldados marroquĆes. El 6 de noviembre de 1975 comenzó el avance de semejante masa humana desde Marruecos hacia el Sahara. El plan parecĆa claro: si al cruzar la frontera los soldados espaƱoles disparaban sobre mujeres y niƱos desarmados, a los 25.000 soldados de la retaguardia āno les quedarĆa mĆ”s remedioā que acudir en su defensa por razones humanitarias. En caso de no usar la fuerza, las tropas del EjĆ©rcito allĆ desplegadas habrĆan quedado embolsadas por esa enorme multitud cayendo cautivas de las fuerzas militares marroquĆes que la acompaƱaban. Ambas posibilidades eran inaceptables para EspaƱa porque hubieran deshonrado a su EjĆ©rcito, genocida en un caso y cobarde en el otro. Para evitarlo, se ordenó retrasar la posición de la fuerza desplegada hacia el interior y minar la zona entre las nuevas posiciones y la frontera. Esa estrategia dio resultado, porque nada mĆ”s cruzar la frontera, la Marcha Verde detuvo su avance. El 7 de noviembre el Ministro de la Presidencia, don Antonio Carro viaja a Rabat para entrevistarse con el Rey Hasan II, quien accede a ordenar la retirada de la Marcha Verde y obtiene del ministro una carta en la que este se compromete a convocar una negociación tripartita entre EspaƱa, Marruecos y Mauritania para la resolución definitiva del problema del Sahara.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā En cumplimiento de ese compromiso EspaƱa convoca la Conferencia de Madrid, que el 14 de noviembre de 1975 acuerda la constitución de una Administración Temporal con presencia de Marruecos y Mauritania junto a la espaƱola, en colaboración con la YemaĆ” como legĆtima representante del pueblo saharaui, y prevĆ© nuestra salida del SĆ”hara antes del 28 de Febrero de 1976. El 18 de noviembre de 1975, dos dĆas antes del fallecimiento del general Franco, el ministro de la Presidencia compareció ante las Cortes para presentar el proyecto de ley de descolonización del territorio, que quedó aprobado. El dĆa siguiente el BoletĆn Oficial del Estado publicaba la Ley 40/1975 de 19 de noviembre sobre Descolonización del Sahara, sancionada por el PrĆncipe de EspaƱa don Juan Carlos de Borbón como Jefe del Estado en funciones.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Cumpliendo con sus compromisos, EspaƱa fue evacuando ordenadamente y durante los dos meses siguientes todas sus posiciones en el Sahara. A medida que nos Ćbamos retirando los ejĆ©rcitos marroquĆ y mauritano iban ocupando las posiciones abandonadas por los espaƱoles. Si la ONU hubiera enviado una misión de paz, esto no habrĆa sucedido nunca. El 26 de febrero de 1976, reinando ya don Juan Carlos I de Borbón, se arriaba por Ćŗltima vez la Bandera de EspaƱa en el territorio del Sahara poniĆ©ndose fin a casi un siglo de dominio espaƱol. El 27 de febrero el Frente Polisario proclamó la constitución de la RepĆŗblica Ćrabe Sahara ui DemocrĆ”tica con control efectivo de la parte del territorio que no habĆa sido ocupada ni por Marruecos ni por Mauritania.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Los ataques del Polisario a EspaƱa no cesaron tras nuestra salida del SĆ”hara. Los acuerdos pesqueros de 1976 entre EspaƱa y Marruecos supusieron para los polisarios un motivo mĆ”s para continuar con sus agresiones a EspaƱa y, en efecto, el 7 de Abril de 1977 el Polisario debuta en el ametrallamiento de pesqueros espaƱoles con el que efectuó contra el Pinzales, que navegaba a milla y media del Cabo LevĆ©n, entre Villa Cisneros y Bojador. El dĆa 13 siguiente, el representante del Frente Polisario en EspaƱa, Ahmed Bujari, dio una rueda de prensa en Las Palmas de Gran Canaria en la que dijo que āno garantizamos la vida de los que transiten por el SĆ”hara o por sus aguas territoriales. Muy poca gente creĆa que nosotros podĆamos hacer ataques por mar, pero hoy se ha de saber que somos capacesā. Esta misma persona fue la que en 1978 ofreció a las familias de los pescadores canarios āhambre u orfandadā, razón por la que finalmente fue expulsado de EspaƱa. El Polisario llegó incluso a ametrallar en el aƱo 1985 una patrullera de la Armada espaƱola (el Tagomago) causando varias vĆctimas. El 8 de Octubre de 1985, Mohamed Fadel, segundo de la Oficina del Frente Polisario en Madrid reconocĆa la autorĆa de la acción en una entrevista concedida al diario La Verdad de Murcia. En total el Polisario ha atacado 27 buques de bandera espaƱola causando 207 muertos, heridos o secuestrados; prĆ”cticamente todos compatriotas nuestros, a excepción de algunos extranjeros enrolados en la tripulación.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā El Frente Polisario mantuvo estrechos lazos con algunos de los reciĆ©n creados o legalizados partidos polĆticos espaƱoles, esencialmente con el PSOE y con el PCE, que eran los que estaban en su órbita ideológica. Al Polisario le fue otorgado el estatus de āmiembro consultivoā por la Internacional Socialista en el aƱo 2017, y el PCE comenzó a organizar desde el aƱo 1979 un programa de acogida de niƱos saharauis en familias espaƱolas durante las vacaciones escolares de verano. Desde entonces la izquierda espaƱola ha brindado toda clase apoyos al Frente Polisario hasta el inesperado giro a la polĆtica exterior espaƱola dado por el gobierno de Pedro SĆ”nchez, que aĆŗn estĆ” sin explicar.
Un apunte sobre la nacionalidad: Cuando EspaƱa habĆa salido ya del SĆ”hara, sin que ninguna norma del Derecho Internacional se lo exigiera, se dictó el Real Decreto 2258/1976 de 10 de agosto de 1976 que permitĆa a los habitantes del SĆ”hara espaƱol optar por la nacionalidad espaƱola. Se les concedió un plazo de un aƱo para poder comparecer ante el juez encargado del Registro Civil de su lugar de residencia en territorio nacional, o ante el Cónsul espaƱol correspondiente, aportar la documentación de identidad expedida a su favor por las autoridades espaƱolas en su momento, y manifestar su voluntad de optar por la nacionalidad espaƱola. Fueron pocos los saharauis que hicieron uso de este derecho, y hay que reconocer que no era sencillo para ellos emigrar a territorio espaƱol o acudir a un consulado espaƱol en el extranjero, pero ello no obsta para reconocer que EspaƱa les dio la posibilidad de convertirse en espaƱoles a todos los efectos. Existe ahora un movimiento tendente a otorgar la nacionalidad espaƱola a los saharauis sobre la base de reconocer que fueron espaƱoles, lo que no es cierto. Tan no era cierto que por eso mismo se exigĆa otorgarles la independencia. Los saharauis nunca fueron espaƱoles, jamĆ”s tuvieron la nacionalidad, ni dispusieron de DNI espaƱol. Eran sĆŗbditos de EspaƱa, pero no ciudadanos espaƱoles. Esa era la lógica del mundo colonial ya superado.
Conclusiones
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā EspaƱa no se desentendió de su colonia del Sahara como algunos siguen empeƱados en hacernos creer. Por el contrario, EspaƱa respetó el Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU en materia de descolonización de un modo mĆ”s que notable. EspaƱa tenĆa un plan de descolonización ordenada que era copia del ejecutado con Ć©xito en Guinea Ecuatorial y que permitió a este territorio alcanzar su independencia de modo pacĆfico, constituyendo un estado viable y con capacidad para controlar sus fronteras. La voluntad de EspaƱa era la misma para el Sahara. Todas las etapas seguidas en Guinea se fueron dando casi en paralelo en el Sahara, pero hubo algunas diferencias que lo frustraron todo pese al empeƱo puesto por EspaƱa. La primera fue que el referĆ©ndum de autodeterminación que se hizo en Guinea no pudo celebrarse en el Sahara porque inexplicablemente la ONU lo impidió, como ya hemos visto. La segunda fue que dos paĆses colindantes con el Sahara, Marruecos y Mauritania, querĆan abalanzarse sobre el neonato paĆs, cosa que no ocurrĆa en Guinea. La tercera, fue que en el Sahara existĆa un movimiento insurreccional de ideologĆa marxista, apoyado por otro paĆs soberano, Argelia, que no aceptaba el proceso de descolonización ordenada porque querĆa apoderarse del territorio y del poder. El Polisario carecĆa de cualquier legitimación democrĆ”tica, y de haber prosperado el proceso iniciado por EspaƱa tendrĆa que haber medido sus fuerzas en las urnas con otras opciones polĆticas, como le sucedió a otros movimientos polĆticos en Guinea. La Historia nos demuestra que comunismo y democracia no son conceptos compatibles. El plan del Polisario era muy sencillo: echar a EspaƱa y ocupar el poder por la fuerza. No contaban con que Marruecos querĆa hacer lo mismo y era mucho mĆ”s fuerte que ellos. Les salió mal la jugada.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā La ONU no solo no fue una ayuda en la descolonización del Sahara, sino que su comportamiento es la causa principal de la actual situación. La ONU tenĆa una actitud errĆ”tica y contradictoria que por un lado exigĆa a EspaƱa una descolonización inmediata ya desde los aƱos sesenta del pasado siglo, y por otro impedĆa la celebración del necesario referĆ©ndum de autodeterminación que EspaƱa querĆa convocar. AdemĆ”s, se negó a enviar cascos azules que garantizaran la independencia del territorio una vez que EspaƱa fue forzada a abandonarlo. Hoy dĆa el gran problema del Sahara es si se celebra o no el referĆ©ndum y con quĆ© censo. EspaƱa tenĆa resuelto el asunto para mayo de 1975, pero la ONU lo impidió.
Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā No suelen gustarme los ejercicios de ucronĆa, es decir de intentar saber quĆ© hubiera pasado si los acontecimientos de la Historia se hubieran producido de manera distinta a como realmente acontecieron. Pero no es difĆcil pensar, a la vista de que la decisión de poner fin a nuestra presencia en el SĆ”hara como potencia administradora se adopta precisamente tras el despliegue de manifestaciones de repulsa hacia EspaƱa hecho por el Frente Polisario, de sus ataques terroristas y del apresamiento, asesinato y tortura de soldados espaƱoles, que si hubiĆ©ramos contado con la paz interna del territorio, nuestra voluntad de permanencia para agotar los pasos de la autodeterminación del pueblo saharaui hubiera sido muy distinta. El Polisario querĆa echarnos del Sahara y tuvo Ć©xito en su pretensión. Su problema fue que otros se le adelantaron para tomar posesión de lo que EspaƱa dejaba detrĆ”s. Si ahora tiene que lamentarlo es en gran parte algo causado por sus propios actos. Pero de eso EspaƱa no es culpable. Y si los saharauis quieren encontrar uno, deberĆan empezar por el Frente Polisario.
